chavita colegiala se arrepiente de coger en el hotel pero el novio la coge xD

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La chavita colegiala, de apenas 18 años, se lamentaba mientras su novio, un chico de su misma edad pero con aires de macho alfa, la miraba con una sonrisa burlona en el rostro. Habían decidido escaparse de la monotonía de la escuela y buscar un lugar para dejarse llevar por la pasión desenfrenada que los consumía. Así fue como terminaron en un viejo y sucio hotel de mala muerte en las afueras de la ciudad, con paredes descascaradas y olor a humedad impregnado en el ambiente.

La chavita, con su uniforme escolar ajustado y mini falda, se sentía nerviosa y excitada a la vez. Sus mejillas ardían de vergüenza, pero sus pezones se endurecían bajo el sostén barato que apenas sostenía sus pequeñas y tiernas tetas. Por otro lado, su novio, con la bragueta abierta y la verga asomando insistentemente, solo tenía una cosa en mente: coger a su inocente colegiala hasta hacerla gritar de placer.

La habitación estaba iluminada por una luz tenue que apenas alcanzaba a disipar las sombras, creando un ambiente lúgubre y clandestino que excitaba aún más a la pareja. El ruido de la cama chirriando con cada movimiento resonaba en la habitación, mezclándose con los suspiros entrecortados y los gemidos ahogados de la chavita.

‘¡No puedo creer que estemos haciendo esto!’, susurró la chavita con voz temblorosa mientras su novio la acorralaba contra la pared, elevándole la falda y arrancándole las bragas con brusquedad. ‘¡Cállate y déjate llevar, princesa!’, gruñó él, hundiendo su rostro entre las piernas de la joven y saboreando su dulce néctar.

Los dedos del novio se deslizaron con destreza por la suave piel de la chavita, explorando cada recoveco húmedo y ansioso de placer. Ella se retorcía de deseo, gimiendo sin control mientras su novio la devoraba con una voracidad insaciable.

‘¡Diablos, estás tan mojada, mi amor!’, exclamó el chico entre lamidas y succiones, haciendo que la chavita se aferrara con fuerza a su cabello y arqueara la espalda de puro placer. Sin previo aviso, el novio se puso de pie y se bajó los pantalones, liberando finalmente su verga tiesa y ansiosa de acción.

‘¡Por favor, sé gentil!’, suplicó la chavita con los ojos llenos de lujuria y miedo, sabiendo que no había vuelta atrás. Pero su ruego cayó en oídos sordos, ya que su novio la empujó con fuerza hacia la cama y la penetró con una brusquedad que la hizo gemir de dolor y placer al mismo tiempo.

Cada embestida era un torbellino de sensaciones encontradas, un vaivén frenético que los envolvía en una espiral de deseo incontrolable. La chavita se aferraba a las sábanas con fuerza, arqueando las caderas para recibir la verga de su novio en lo más profundo de su ser.

‘¡Sí, duro, así me gusta, cogiendo sin control!’, gritó el chico, embistiendo con más fuerza y velocidad, sintiendo el éxtasis acercarse a pasos agigantados. La chavita, entre gemidos y sollozos, se abandonó al placer prohibido de estar siendo cogida en un sucio hotel por su propio novio.

El sudor cubría sus cuerpos entrelazados, brillando a la tenue luz de la habitación mientras el calor del momento los consumía por completo. Cada embestida era un choque de cuerpos hambrientos de placer, cada gemido era una sinfonía de lujuria desbordante.

‘¡Oh Dios, casi llego!’, anunció el novio entre gruñidos, acelerando el ritmo de sus embestidas y llevando a la chavita al borde del abismo del éxtasis. Y justo en el momento cumbre, con un rugido gutural, el chico se dejó llevar por la pasión y se derramó dentro de la chavita, llenándola con su semen caliente y espeso.

La chavita, exhausta y abrumada por la intensidad del momento, se dejó caer sobre la cama, sintiendo cómo sus piernas temblaban de la intensidad del placer alcanzado. Ambos se miraron, con la respiración agitada y el corazón latiendo a mil por hora, sabiendo que aquel acto los había unido de una forma irremediable e inolvidable.

‘¿Te arrepientes, chavita?’, preguntó el novio con una sonrisa burlona en los labios, sabiendo la respuesta de antemano.

La chavita, con una mirada cómplice y una sonrisa pícara, respondió: ‘¡Pues creo que no tanto como para no repetirlo una y otra vez, xD!’

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