cogiendo en la terraza de mi apartamento

Descargar
2428 views
1 likes
GRUPO TELEGRAM AQUI

La noche caía sobre la ciudad, el calor pegajoso se colaba por las ventanas abiertas del apartamento. Clara y Martín habían estado bebiendo desde temprano, celebrando un logro laboral de él. El whisky corría por sus venas, encendiendo la pasión y la lujuria en su interior. Martín la miraba con deseo, con ansias de poseerla en cada rincón de la casa, pero algo los llamaba hacia la terraza.

La música de fondo creaba una atmósfera sensual, mientras los dos se acercaban a la terraza. Clara llevaba un vestido corto que apenas cubría sus muslos, su piel bronceada brillaba bajo la luz de la luna. Martín le quitó el vestido con rudeza, dejando al descubierto sus pechos erectos y su trasero perfecto.

‘¿Qué estás haciendo, Martín?’, susurró Clara con excitación.

‘Cogiendo en la terraza, cariño. Quiero sentirte bajo las estrellas’, respondió él con voz ronca.

La brisa nocturna acariciaba sus cuerpos desnudos, haciéndolos estremecer de placer. Martín tomó a Clara por la cintura y la empujó contra la baranda de hierro forjado. Sus manos ávidas recorrían cada centímetro de su piel, mientras sus labios se encontraban en un beso hambriento.

‘Sí, métemela toda, papi’, gimió Clara entre jadeos.

La verga de Martín estaba dura como una roca, lista para penetrarla salvajemente. Sin mediar palabra, la tomó por las caderas y la levantó en vilo, colocándola sobre la baranda. Clara abrió las piernas de par en par, ofreciéndole su concha húmeda y ansiosa.

‘¡Oh sí, así, así!’, gemía Clara mientras Martín la penetraba con fuerza.

Los cuerpos chocaban rítmicamente, el sonido de la carne contra la carne se mezclaba con los suspiros y gemidos de placer. Clara se aferraba a la baranda, arqueando la espalda y ofreciéndose por completo a Martín.

‘¡Me encanta cómo coges, papi!’, exclamaba Clara en medio del éxtasis.

Martín la embestía con furia, sintiendo cómo el deseo los consumía a ambos. El sudor perlaba sus cuerpos entrelazados, creando un brillo erótico a la luz de la luna. Cada embestida era un torbellino de sensaciones, cada gemido un eco de pasión desenfrenada.

‘¡Ahí viene, cariño, ahí viene!’, anunció Martín entre gruñidos.

Clara sintió el orgasmo acercarse como una ola imparable, listo para arrastrarla hacia el abismo del placer. Con un grito gutural, se dejó llevar por la corriente de éxtasis mientras Martín se vaciaba dentro de ella.

El semen caliente llenó su interior, marcando la culminación de su unión en la terraza. Exhaustos y satisfechos, se abrazaron con fuerza, sintiendo el latido acelerado de sus corazones en sintonía.

‘Te amo’, susurró Martín mientras acariciaba el cabello de Clara.

‘Y yo a ti’, respondió ella con una sonrisa radiante.

Se quedaron abrazados, sintiendo la brisa nocturna acariciar sus cuerpos desnudos. La terraza de su apartamento se convirtió en el escenario de su pasión desenfrenada, un lugar donde se fundieron en uno solo, donde el amor y el deseo se entrelazaron en un baile eterno.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *