no me la metas por el culo por favor!! le dice la morrita colegiala

24109 views
31 likes
GRUPO TELEGRAM AQUI

La morrita colegiala estaba en aprietos. No podía dejar de gemir de placer, pero al mismo tiempo, le suplicaba a su amante que no la penetrara por detrás. Él, un hombre mayor y experimentado, ansioso por poseerla en todas las formas posibles, no quería escuchar sus súplicas. La habitación estaba cargada de tensión y deseo, el aire enrarecido por el sexo desenfrenado que estaban a punto de tener.

Antes de que todo esto sucediera, la morrita había llegado a la casa de su amante bajo el pretexto de estudiar juntos para un examen importante. Sin embargo, apenas habían entrado por la puerta, la atracción había estallado entre ellos, consumiéndolos en un frenesí de lujuria incontrolable. La morrita se dejó llevar por el deseo prohibido, sabiendo que no debía estar haciendo eso, pero incapaz de contener su necesidad de placer.

El amante, un hombre rudo con una mirada penetrante, la arrinconó contra la pared y comenzó a desvestirla con manos ávidas y hambrientas. La morrita temblaba de excitación, cada caricia enviando oleadas de placer a través de su joven cuerpo. Pronto, ambos estaban desnudos, con la morrita apoyada en la mesa de estudio, sus piernas temblando de anticipación.

«Por favor, no me la metas por el culo», suplicó la morrita, con los ojos llenos de deseo y súplica. Pero su amante solo sonrió de manera perversa mientras acariciaba su trasero tentador.

‘No puedo resistirme, morrita. Quiero sentirte completamente mía en cada rincón de tu ser’, respondió el amante con voz ronca y cargada de deseo.

Con un movimiento brusco, el amante separó las nalgas de la morrita y comenzó a lamer suavemente su entrada trasera, provocando gemidos de placer y protesta por igual. La morrita se retorcía de placer, sintiendo una oleada de deseo incontrolable recorrer su cuerpo.

«No, por favor, duele…», murmuró la morrita, mientras una mezcla de dolor y placer la invadía por completo. Sin embargo, su resistencia solo parecía excitar más a su amante, quien no podía contenerse por más tiempo.

Con un gruñido de deseo animal, el amante colocó la punta de su verga dura y palpitante en el estrecho agujero de la morrita, preparándose para la invasión que estaba por venir.

‘Voy a cogerte por el culo, morrita. Vas a sentir toda mi verga dentro de ti’, gruñó el amante mientras empujaba con fuerza, abriéndose paso en la retaguardia apretada de la morrita.

El dolor inicial dio paso a un placer indescriptible mientras el amante embestía una y otra vez, llenando a la morrita con su verga hambrienta de sexo. Los gemidos se mezclaban con los gritos ahogados de la morrita, incapaz de resistirse al placer abrumador que la invadía.

‘Sí, así, cógeme por el culo… más duro… más profundo’, suplicaba la morrita entre gemidos de éxtasis mientras era embestida sin piedad por su amante.

El sonido de la piel chocando contra piel llenaba la habitación, mezclado con los gemidos y el sonido húmedo de la penetración anal desenfrenada. La morrita se sentía en llamas, consumida por un fuego interno que amenazaba con consumirla por completo.

Finalmente, con un grito de éxtasis, el amante se dejó llevar, llenando el culo de la morrita con su venida caliente y espesa. La morrita temblaba de placer, sintiendo cómo el orgasmo la sacudía de arriba abajo, dejándola exhausta y completamente satisfecha.

Así terminó la ardiente sesión entre la morrita colegiala y su amante experimentado, un encuentro salvaje y prohibido que los dejó sin aliento y ansiosos por más.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *