al parecer la colegiala no aguanta toda la vrga del novio por que le duele

Descargar
27952 views
22 likes
GRUPO TELEGRAM AQUI

La habitación de la adolescente estaba empapada en sudor y calor, la ropa interior tirada en el suelo junto con los libros de texto y el uniforme escolar. La cama, barata y desvencijada, rechinaba con cada movimiento brusco de la pareja que se entregaba a la lujuria desenfrenada. El novio, un chico musculoso con una verga enorme entre las piernas, miraba con deseo a la colegiala, su cuerpo menudo y delicado parecía no aguantar el brutal embate que se avecinaba.

‘¡Vamos, por favor! ¡Quiero sentir esa verga dentro de mí!’, suplicó la joven, sabiendo lo que le esperaba. El novio sonrió con malicia, saboreando la sumisión de su dulce amante mientras le acariciaba las tetas pequeñas pero firmes.

‘Vas a tener toda mi pija, colegiala. Pero no te voy a mentir, te va a doler un poco. Pero te prometo que será rico, muy rico’, murmuró el chico con un tono dominante que hizo que la joven gimiera de excitación y un poco de miedo.

La colegiala se acomodó en la cama, separando las piernas y exhibiendo su concha rosada y húmeda en señal de entrega total. El novio se colocó entre sus piernas y con un movimiento certero, comenzó a penetrarla lentamente, desgarrando su interior poco acostumbrado al tamaño de su herramienta.

‘¡Ay! ¡Me duele, me duele!’ gemía la colegiala, las lágrimas asomando en sus ojos mientras su pareja continuaba metiendo y sacando la verga con fuerza desmedida.

‘Tranquila, colegiala. Solo aguanta un poquito más y verás cómo disfrutas de esta cogida como nunca’, susurró el chico al oído de la joven, quien comenzaba a sentir un curioso placer mezclado con el dolor que se esparcía por su pelvis.

El sudor corría por los cuerpos entrelazados, la fricción de la piel desnuda era cada vez más ardiente y desesperada. La colegiala se aferraba a las sábanas con fuerza, clavando las uñas en la tela mientras su novio la embestía sin piedad.

‘¡Sí! ¡Sigue así, más fuerte!’ exclamó la jovencita, desatando sus instintos más salvajes y entregándose por completo al placer de ser poseída por aquel macho dominante.

El novio aceleraba el ritmo de sus embestidas, sintiendo cómo el orgasmo se avecinaba con furia incontenible. La colegiala gemía sin control, sintiendo que su cuerpo entero era consumido por el fuego del deseo más oscuro y prohibido.

‘¡Me voy a venir, colegiala! ¡Prepárate para recibir mi venida en tu concha apretadita!’ anunció el chico, embistiendo con más fuerza y rapidez hasta que finalmente dejó escapar un gruñido gutural y se derramó dentro de ella, llenándola con su fluido caliente y pegajoso.

La colegiala sintió el chorro de semen inundando su interior, mezclándose con sus propios jugos y provocándole un placer indescriptible. Su cuerpo temblaba de la intensidad del orgasmo, sintiendo cómo cada músculo se contraía y la llevaba a un éxtasis inigualable.

El novio se dejó caer exhausto sobre el cuerpo de la colegiala, ambos jadeando y sintiendo el peso de la lujuria que habían compartido. La adolescente sonreía con complicidad, sabiendo que aquella dolorosa cogida había sido el inicio de un placer inimaginable que solo podían experimentar juntos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *