chavita colegiala cogiendo por primera vez en un hotel y le dice el novio que grabe

Descargar
7960 views
2 likes
GRUPO TELEGRAM AQUI

La chavita colegiala estaba nerviosa, su corazón latía a mil por hora mientras caminaba hacia la habitación del hotel. Con su falda corta y su blusa ajustada, sabía que esa noche sería diferente. Entró temblorosa y se encontró con su novio, quien le sonrió con malicia. ‘Hoy vas a coger como nunca, mi amor’, le susurró al oído.

Ella asintió con timidez, sintiendo cómo su entrepierna se humedecía con solo imaginar lo que vendría. Se desnudaron lentamente, dejando caer la ropa al suelo con impaciencia. Él la empujó contra la cama, separó sus piernas y hundió su rostro entre sus muslos. ‘¡Méteme la lengua en la concha!’, gemía ella desesperada.

Los gemidos resonaban en la habitación, mezclados con el sonido de cuerpos sudorosos chocando. Él se incorporó, sacó su verga dura y la frotó contra los labios hinchados de ella. ‘¿Quieres sentirme dentro de ti, putita?’, preguntó con voz ronca, mientras la penetraba sin contemplaciones.

Los gritos de placer se intensificaban con cada embestida, el dolor se convertía en gozo mientras él cogía sin piedad. Ella arqueaba la espalda, clavando las uñas en su espalda, rogando por más. ‘¡Sí, sí, más fuerte, dame más!’, suplicaba entre jadeos desenfrenados.

El sudor cubría sus cuerpos entrelazados, el calor de la pasión los consumía sin tregua. Él la volteó sobre la cama, la puso en cuatro y la embistió con furia. ‘¿Te gusta sentir mi verga en tu culo, eh?’, decía mientras la embestía con brutalidad, sin dar tregua a sus ansias de placer.

Los sonidos de piel contra piel resonaban en la habitación, acompañados por los gritos de placer que escapaban de sus gargantas. Ella se retorcía de placer, sintiendo cómo el orgasmo se acercaba con furia. ‘¡Córrete en mi cara, dame tu venida!’, rogaba ella con desesperación.

Él la tomó con fuerza del cabello, la obligó a arrodillarse frente a él y descargó su semen en su rostro. Los gemidos y jadeos se entremezclaban con el sonido de su venida, cubriendo su rostro de líquido caliente. ‘¡Trágatelo todo, perra!’, ordenaba él entre gruñidos de placer.

Los cuerpos sudorosos se desplomaron sobre la cama, exhaustos pero completamente satisfechos. El olor a sexo impregnaba la habitación, recordándoles la intensidad de su encuentro. ‘Eso fue solo el comienzo, cariño’, murmuró él, prometiendo noches de lujuria desenfrenada por venir.

La chavita colegiala sonrió, sabiendo que aquella noche nunca la olvidaría, marcada por el placer más extremo que jamás había experimentado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *