instructor se coge a una morrita en el campamento de verano

Descargar
4304 views
4 likes
GRUPO TELEGRAM AQUI

El sol del mediodía caía implacable sobre el campamento de verano, haciendo que los cuerpos sudorosos brillaran con un brillo lascivo. El instructor, un hombre musculoso con una mirada lujuriosa, se acercó a la tienda de la morrita, una jovencita de curvas pronunciadas y mirada traviesa. Sus shorts ajustados apenas podían contener sus nalgas tentadoras, y sus pezones se marcaban a través de la blusa ajustada, despertando los deseos más bajos del instructor.

‘¡Mmm, qué rica estás, morrita! Voy a enseñarte algo que no olvidarás’, gruñó el instructor con voz ronca, agarrando a la chica por la cintura y llevándola al interior de la tienda. Sin mediar palabra, comenzó a quitarle la ropa, dejando al descubierto su cuerpo ansioso de placer. La morrita gemía de excitación, ansiosa por sentir la verga del instructor penetrándola hasta el fondo.

Los gemidos de la morrita resonaban en el campamento, mezclándose con los sonidos de la naturaleza. El instructor la empujó hacia abajo, obligándola a arrodillarse frente a él. ‘¡Mama mi verga, putita!’, ordenó con rudeza, mientras la morrita tomaba su pija con avidez, deslizando su lengua ágil por toda su extensión. La saliva goteaba por su mentón, mezclándose con el sudor que bañaba su cuerpo en calor infernal.

La morrita se estremecía de deseo, ansiosa por sentir la verga del instructor llenando su boca. Con movimientos expertos, el instructor la agarró del cabello y comenzó a coger su rostro con fuerza, marcando el ritmo de la mamada con sus embestidas. ‘¡Trágatela toda, perra!’, ordenó entre gruñidos, mientras la morrita luchaba por contener las arcadas provocadas por la garganta profunda.

La cama improvisada crujía con cada embestida del instructor, quien no perdía tiempo y sin previo aviso, posicionó a la morrita en cuatro patas. ‘¡Prepara tu culo, zorra! Voy a reventarte hasta el fondo’, exclamó con voz gutural, antes de hundir su verga en el estrecho agujero anal de la morrita, quien soltó un grito de dolor y placer simultáneo.

El instructor embestía sin piedad, sintiendo cómo su verga se adentraba en lo más profundo del culo de la morrita, quien gemía y suplicaba por más. ‘¡Sí, cógete mi culo, rómpeme en dos!’, imploraba la morrita entre gemidos, mientras el instructor continuaba culeándola con ferocidad, haciendo que sus nalgas temblaran con cada embestida.

Los cuerpos sudorosos se fundían en un baile de lujuria y desenfreno, mientras el instructor seguía penetrando el culo de la morrita con ansias insaciables. Los gritos se mezclaban con los gemidos, creando una sinfonía de placer que inundaba el campamento, despertando los instintos más bajos de los presentes.

‘¡Voy a venirme en tu culo, perra!’, anunció el instructor con voz ronca, aumentando el ritmo de sus embestidas hasta alcanzar el clímax. Con un gruñido animal, se dejó llevar por la pasión y se corrió dentro del culo de la morrita, quien se estremeció de placer al sentir el semen caliente llenando su interior.

El instructor se dejó caer exhausto sobre la morrita, ambos cuerpos pegajosos y sudorosos después de la intensa cogida. Los gemidos se desvanecieron lentamente, dejando solo el sonido de la respiración agitada y el roce de las pieles sudadas. La morrita sonrió con satisfacción, sabiendo que esa sería una lección de verano que nunca olvidaría.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *