jovencita pendeja y muy mamadora le encanta chuparle la polla a su primo

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La excitación era palpable en el aire cargado de lujuria que rodeaba a la jovencita pendeja y su primo. Aquella ardiente tarde de verano, en el interior polvoriento de la casa abandonada donde se refugiaban, ambos se encontraban en un estado de deseo incontenible. La jovencita, con sus largos cabellos oscuros y su mirada traviesa, sabía exactamente lo que quería: chuparle la polla a su primo hasta hacerlo estallar de placer.

‘Vamos, primo, saca esa verga dura que sé que guardas para mí’, susurró la pendeja con una sonrisa pícara en los labios.

El primo, un joven apuesto con una mirada desenfrenada, no pudo resistirse a la invitación de su prima. Con manos temblorosas, desabrochó su pantalón y dejó al descubierto su miembro erecto, ansioso por recibir la atención que tanto ansiaba.

‘Oh, mierda, prima, tienes una boca tan jugosa. Ven y tócame. Hazme una mamada que nunca olvidaré’, respondió el primo con voz ronca, excitado por la idea de ser complacido por su lujuriosa prima.

La joven pendeja se arrodilló frente a su primo, con los ojos brillando de deseo. Sin perder un instante, envolvió con sus labios húmedos la cabeza de la verga palpitante, deslizándola lentamente dentro de su boca caliente y ansiosa.

Cada succión, cada lamida, enviaba ondas de placer a través del cuerpo del primo, quien gemía con desenfreno ante la habilidad oral de su prima. Los sonidos obscenos llenaban el espacio, mezclándose con el crujir de los muebles viejos y el zumbido de los insectos en la semipenumbra del lugar.

‘Sí, maldita sea, sigue chupando así. Eres la mejor mamadora que he tenido’, gruñó el primo, agarrando con fuerza el cabello de la pendeja para guiar sus movimientos.

La jovencita, entregada por completo al placer de tener la verga de su primo en su boca, redobló sus esfuerzos, moviendo la lengua con destreza y succionando con ansia cada centímetro del falo duro y palpitante. El sabor salado del preseminal inundaba su boca, avivando aún más su deseo insaciable.

‘Sí, sí, así, sigue, no pares’, jadeaba el primo, sintiendo cómo el éxtasis se apoderaba de su ser.

El ambiente se impregnaba de una intensidad erótica arrebatadora, mientras la joven pendeja continuaba con su tarea con una ferocidad insaciable. El primo, al borde del delirio, se dejaba llevar por las sensaciones abrumadoras que recorrían su cuerpo.

‘Dios, no puedo más. Voy a… voy a… ¡ahhhhhhh!’, gruñó el primo, presa de un orgasmo poderoso que lo sacudió de arriba abajo, liberando su semilla en la boca ansiosa de su prima.

La jovencita siguió chupando con avidez, tragándose cada gota de la venida de su primo, saboreando la esencia de su placer con lujuria desenfrenada. Una vez que el último espasmo del primo se desvaneció, se separó lentamente, relamiéndose los labios con una expresión de satisfacción traviesa en su rostro juvenil.

‘¿Te gustó, primo? Porque a mí me encantó chuparte la polla. Y sabes que siempre volveré por más’, murmuró la pendeja con una sonrisa traviesa.

El primo, todavía jadeante y embriagado por el placer, le devolvió la mirada con una mezcla de deseo y complicidad. Sabía que aquella tarde ardiente solo era el comienzo de un juego de pasiones incontrolables que ambos estaban dispuestos a jugar una y otra vez.

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