jovencita alocada ase la quiere chupar al novio en la escuela

Descargar
15909 views
13 likes
GRUPO TELEGRAM AQUI

La escuela secundaria estaba vacía, solo quedaban unos pocos estudiantes en el campus, pero eso no detuvo a la joven alocada y a su novio de buscar un rincón oscuro para satisfacer sus necesidades más básicas y calientes. Habían esperado todo el día para poder estar juntos, para poder desatar la pasión que los consumía desde que se despertaron. Ella, una joven de dieciocho años con un cuerpo esbelto y unas curvas que enloquecían a su novio. Él, un chico de diecinueve años con un aspecto rudo y una verga que no podía esperar más para entrar en la concha de su amada.

La tensión sexual era palpable en el ambiente, los dos se miraban con deseo mientras se dirigían hacia el salón de clases abandonado que habían elegido para su encuentro íntimo. Una vez dentro, ella se acercó a él con una mirada traviesa en los ojos y sin mediar palabra se arrodilló frente a su novio, desabrochando lentamente su pantalón y liberando la verga ansiosa que estaba deseando salir y ser mamada.

«¿Te gusta cómo se ve mi pija, putita?» preguntó él con voz ronca, agarrando el cabello de la joven y guiando su cabeza hacia su entrepierna. Sin esperar respuesta, ella abrió la boca y comenzó a chupar con avidez, envolviendo el glande con su lengua húmeda y caliente.

Cada succión enviaba una corriente eléctrica de placer por la verga del chico, que gemía de manera contenida para no alertar a nadie de su posición comprometedora. La joven alocada disfrutaba del sabor salado de la pija de su novio, moviendo la cabeza con destreza y provocando gemidos cada vez más intensos.

Después de un rato de mamadas apasionadas, el chico decidió cambiar de posición y levantó a su novia para apoyarla en el escritorio del salón. Con un rápido movimiento, le bajó las bragas y le separó las piernas, revelando su concha húmeda y ansiosa de ser penetrada.

«¡Quiero cogerme tu concha apretada, putita!» exclamó el chico mientras dirigía su verga hacia el centro de placer de la joven. Sin más preámbulos, la penetró con fuerza, haciéndola gemir de placer y dolor al mismo tiempo. Cada embestida era más intensa que la anterior, cada roce de piel producía un gemido incontrolable en ambos amantes.

El sonido de la verga entrando y saliendo de la concha mojada de la joven resonaba en el aula vacía, mezclándose con los gemidos y las palabras obscenas que salían de la boca de los dos. La joven alocada arqueaba la espalda, sintiendo cada centímetro de la verga de su novio dentro de ella, llenándola por completo.

«¡Sí, métemela toda, dame más duro!» gritaba ella, sintiendo el placer construirse en su interior como una ola imparable. El chico la agarraba de las caderas, acelerando el ritmo de sus embestidas y acercándolos cada vez más al punto de no retorno.

Después de minutos de culear sin descanso, ambos llegaron al clímax casi al mismo tiempo. La joven alocada sintió cómo su cuerpo se estremecía de placer mientras el semen de su novio se derramaba profundamente dentro de su concha, llenándola por completo y haciéndola gemir de éxtasis.

Quedaron abrazados, recuperando el aliento y sintiendo el calor de sus cuerpos entrelazados. La joven alocada se mordió el labio inferior, mirando a su novio con una sonrisa pícara en los labios. Sabía que esa no sería la última vez que se aventurarían en un encuentro tan atrevido y excitante en la escuela.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *